lunes, 18 de noviembre de 2013

Especial Ison. 2ª parte: El estallido

Fue como en esas películas de catástrofes, donde el científico de turno está comiendo pizzas mientras revisa los últimos informes, hasta que ve una anomalía, realiza llamadas telefónicas y comienza la acción...


Esto sucedió en la noche del 13 al 14 de Noviembre, astrónomos aficionados y profesionales daban cuenta de un repentino estallido de actividad en el cometa Ison, a tal punto de registrar un aumento en su brillo de 1 a 2 magnitudes.
Automáticamente se hizo visible para binoculares pequeños (7x50, 10x50); transcurridas algunas horas, se hizo visible a simple vista, por supuesto que en condiciones óptimas de cielo nocturno.

Pero, ¿qué sucedió?

A lo largo de la red se manejan dos teorías, y existe una tercera de la que se está empezando a hablar.
Una explicación, poco probable, es que el núcleo se haya fragmentado, provocando el escape de gases y elementos al espacio, alimentando la coma y la cola del cometa y, siendo a la vez, el primer paso hacia la desintegración del mismo.

3 - 9 - 12 - 14 de Noviembre. Autor: Juanjo Gonzalez
La segunda y más aceptada teoría, señala que el cometa ha pasado mucho tiempo con su eje de rotación orientado en la dirección Sol-cometa, de tal manera que sólo un lado del núcleo ha estado expuesto a la radiación solar, por lo que hubo zonas que al recibir por primera vez la luz del Sol, se encendieron de la manera que observamos en estos días.
Hasta podríamos decir que es normal este comportamiento, dada la cercanía y la cada vez más presente influencia solar.

Pablo Santos, investigador del IAA que participa en una de estas campaña de observación desde el radiotelescopio IRAM de 30 metros, ha informado de un aumento de unas quince veces en la sublimación de ácido cianhídrico (HCN) en apenas 48 horas. Otras fuentes apuntan a un aumento en la sublimación de agua. Estos estallidos producen jets de materia, ya que también arrastran polvo, que es el que permite, junto al agua, que la luz se refleje. Estos jets de gases y polvo envuelven al núcleo en una nube (coma) y luego se añaden a la cola.

Desde la LIADA
En el día de hoy, en su página de Facebook, el Grupo Amateur de Meteorología Espacial (GAME), ha publicado una imagen del satélite STEREO-A, que muestra el efecto de una eyección de masa coronal (CME)  sobre el cometa.
La pequeña explosión registrada en uno de los laterales de Ison, sin dudas fue por la exposición al Sol, lo que se preguntan ahora es si esta CME, cuya onda de choque (donde más partículas se concentran por m3) pasó esa misma noche por donde estaba el cometa, fue la causante del estallido.
Esta nueva posibilidad se está investigando, pero iría en sintonía con la segunda hipótesis.
En estos días Ison está regalado en el horizonte este, para quienes lo invoquen con el ritual adecuado. Si bien nos tenía decepcionados, (no por su culpa, sino por la de aquellos que contra todas las reglas, creyeron saber de lo que no sabían y subestimaron la ley número uno de todos los cometas: ser absolutamente imprevisibles en evolución de brillo), nos está dando noticias tras noticias, manteniéndonos expectantes en su desarrollo.

Imagen de STEREO-A, vía GAME


Observando a Ison

El experimento consistía en dos posibles partes, la primera, intentar observar el cometa con binoculares, dibujar y registrar la observación y seguir viaje; la segunda, en caso de sorpresas, hacerlo con el telescopio.
Me detuve a las afueras de Almafuerte, Córdoba, camino al sur, por la nacional 36.



A simple vista ya había ubicado a Spica, la estrella alpha de la constelación de Virgo (mag 0.95, a 262 años luz de tu smartphone), trepando el horizonte. Según los que saben, Ison estaba en el mismo campo de visión que Spica observando con binoculares; bajé la ventanilla, apagué las luces y dejé que mis ojos se acostumbren a la oscuridad. Las condiciones de visión no eran buenas: tenía para ese lado el reflejo de la ciudad de Rio Tercero, también había una especie de manto de nubes suaves y bajas (parecidas a neblina), la influencia del brillo lunar y luego del amanecer.
La claridad del cielo empezaba a subir, apunté a Spica, la ubiqué en el borde izquierdo del campo de visión y... Nada.
Agudicé la vista, usé la visión periférica y solo un puntito fantasma se dejó ver, muy débil, no podía saber si era el cometa o una estrella. Presa de la desilusión y el apuro pasé al plan B.
Saqué mi Meade etx125, los oculares de 26 y 14 mm y me dispuse a observar, utilizando el volante como montura.

Con la novedad de que el patético buscador de punto rojo que trae el teles se había quedado sin pila, no me quedó otra que apuntar a ojo. La sorpresa llegó cuando al enfocar, apareció Ison, de una, sin vueltas.
Lo vi tan brillante en su núcleo que negué el milagro, lo clasifiqué como estrella y atribuí la cola del cometa a un reflejo de la lente. Inmediatamente busqué una estrella y me di cuenta que no había tal error óptico, por lo que efectivamente había encontrado al cometa.
Los movimientos eran realizados con los frenos sueltos, ajustando cuando el objetivo andaba cerca, con lo sensible que es a esos aumentos en cada movida, no sé como hice, pero centré a Ison nuevamente y me dispuse a verlo.


Como características puedo decir que el núcleo era llamativamente brillante, cambiaba de colores por la distorsión atmosférica a esas alturas del horizonte, su cola era corta, cerrada, es decir, la distinguía como una línea detrás del núcleo y no como el clásico abanico.
Dibujé lo que veía y narré el informe, que completaré con más observaciones en estos días.
Luego se me ocurrió la locura de usar la tristemente célebre y nunca bien ponderada "cámara" del Iphone 4 para sacarle algunas fotos. Tras la tortuosa alineación de la cámara con el ocular, empecé a tirar fotos y, a la vez, tocar la pantalla para que enfoque de distintas maneras. De las 20 imágenes, 3 valían la pena, y de esas sólo 1 poseía el detalle de la cola.
Aquí les dejo la imagen original más otras dos, que son la misma, pero con distintos pseudo-procesados hechos con el celular para resaltar un poco más todo el objeto. Con un poco de zoom notarán la cola del cometa.
Contento guardé todo y seguí viaje tras 30 minutos de observación.

Click en las imágenes para ampliar



Descartamos de plano la destrucción del cometa, como se está (des)informando en algunos sitios sensacionalistas. Fue un simple, aunque espectacular, reactivamiento.
En la tercera parte de este especial les comentaré los posibles finales de Ison.

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